Finca La Gata, ubicada en el entorno rural junto a los principales olivares de La Alcuza, se reinventa como un exclusivo centro de turismo rural de lujo. El antiguo palacete ha sido transformado en un espacio con spa y una oferta gastronómica de alta gama centrada en el aceite y sus derivados. Esta iniciativa se alinea con la comercialización nacional e internacional del aceite de la almazara.

En su nueva conceptualización, se emplea el año de fundación, 1978, como un elemento clave en el nuevo branding, anclando la narrativa en la sólida base tradicional del complejo. El diseño de la marca adopta una estética minimalista con tipografía inspirada en antiguas fundiciones españolas, creando un vínculo visual con la historia y la elegancia contemporánea de Finca La Gata como destino de turismo rural de lujo.

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